Con una temperatura de alrededor de 30 grados, mientras te sientas bajo el aire acondicionado disfrutando de su agradable ráfaga de aire fresco, piensa en los miembros de la Guardia Civil y sus invitados, todos alojados en la sede de la fuerza local en Torrevieja, que soportan hasta 22 cortes de electricidad cada día.
Y ahora no sorprende que ya hayan tenido suficiente. Según AUGC, el sindicato nacional del organismo, esta situación se ha repetido a diario desde que empezó el verano en julio, con la consiguiente incomodidad que esto causa a los agentes, que sufren las constantes interrupciones en su trabajo, y a las personas que acuden a las instalaciones a presentar sus quejas.
La interrupción del suministro eléctrico significa que los oficiales y el personal que trabaja con computadoras las ven bloquearse regularmente y necesitan reiniciarse periódicamente, lo que alarga el tiempo de procesamiento de la recolección de cada queja, causando demoras importantes para los denunciantes y, por supuesto, haciendo daños incalculables al equipo en sí con las fallas constantes de los sistemas.
Además, los aparatos de aire acondicionado también se apagan, por lo que las temperaturas se disparan en las oficinas y en los cuarteles adyacentes.
Numerosos denunciantes han protestado por la situación; algunos han acudido a los superiores de turno, pero la respuesta siempre ha sido un encogimiento de hombros, diciendo que es poco lo que se puede hacer. Los propios agentes también presentan quejas con regularidad.
Según el sindicato, las únicas medidas que parecen capaces de tomar son recorrer el edificio desenchufando las máquinas expendedoras, de café, de agua y de refrescos que estén en uso.
Pero aún así hay pocas mejoras ya que los cortes continúan de manera regular con la consiguiente incomodidad de los afectados.













