Buzos de la Guardia Civil han encontrado tres fardos con huesos humanos envueltos en sábanas frente a la costa del Peñón de Ifach en Calpe que ahora consideran podrían ser fruto de un sacrificio ritual.
Los bultos fueron encontrados la semana pasada a una profundidad de cinco a seis metros y también incluían un esqueleto y muchos otros objetos como varillas de incienso y muñecas.
La Guardia Civil fue alertada después de que un buceador profesional encontrara por casualidad un primer paquete que contenía un esqueleto humano casi completo, cuya antigüedad se estima entre 30 y 40 años, y que habría sido extraído de la tierra en las últimas semanas antes de ser arrojado al fondo del mar Mediterráneo.
Los restos humanos, que se cree que pertenecen a tres esqueletos diferentes, fueron trasladados a un instituto forense de Alicante para su identificación. Los resultados muestran que el esqueleto casi completo del primer bulto estuvo enterrado entre 30 y 40 años antes de ser arrojado al mar dos o tres días antes de su descubrimiento. La Guardia Civil afirma que, al igual que los demás huesos, no presentaba signos de violencia.
Otros objetos encontrados incluyen un cuchillo, plumas de ave, ramas de árbol, un esqueleto de ave, una estatuilla de bronce y una muñeca de juguete, lo que ha llevado a los investigadores a sospechar que se usaron en rituales asociados con la santería, una religión sincrética que fusiona elementos del catolicismo romano, la mitología yoruba africana y las creencias de los nativos americanos. Esta teoría no está siendo bien recibida por los seguidores de esta religión en España.
Citado en el periódico británico Guardian, Paulino Hernández, presidente de la Asociación Española de Santería Afrocubana, sonó cansado al explicar que tales rituales no tenían nada que ver con su religión.
“En nuestra religión, enterramos a la gente”, dijo. “Nuestra labor, y el propósito de nuestra religión, es evitar problemas y proteger a la gente de enfermedades en su vida diaria. Jamás, bajo ninguna circunstancia, haríamos algo así”.
Hernández pidió a la ciudadanía –y a los medios de comunicación en particular– paciencia y dejar que la policía concluya su investigación.
Los paquetes también contenían fotografías y documentos pertenecientes a residentes españoles de diversas partes del país. Entre los documentos se incluyen cartas de la Agencia Tributaria solicitando a los contribuyentes información adicional sobre sus declaraciones de la renta.
No se han producido detenciones, pero la investigación se ha trasladado ahora a la región de Extremadura y otras provincias donde residen los individuos señalados en la documentación fiscal.













