El barro se metió bajo la piel de este dinosaurio hace 66 millones de años, lo cual es conveniente para los paleontólogos, ya que ahora pueden obtener una visión sin precedentes de uno de los últimos dinosaurios gigantes que jamás vivieron.

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, dirigidos por Víctor Fondevilla, publicaron la semana pasada su hallazgo escamoso en la revista Geological Magazine donde detallan la rareza de este apasionante descubrimiento.

Los paleontólogos encontraron esta impresión de piel en el pueblo de Vallcebre, cerca de Barcelona. La zona alberga algunos de los mejores yacimientos fósiles del mundo para estudiar los últimos días de los dinosaurios.

Fondevilla también dice que evidencia adicional de huellas gigantes cercanas indica que este hallazgo es de un saurópodo, probablemente un titanosaurio, ya que esos son los únicos saurópodos conocidos de esta área.