San Miguel de Salinas se traduce al español como San Miguel de las Salinas. Antiguamente, la sal era recolectada por los vecinos de España en el norte de Europa y valorada principalmente por sus propiedades como conservante.
Ubicado en las faldas de la sierra de Los Alcores, San Miguel también es conocido como el Balcón de la Costa Blanca. Desde la cima del monte, a unos 100 metros sobre el nivel del mar, se puede contemplar todo el litoral alicantino.
Históricamente, al igual que muchos pueblos de la Vega Baja, San Miguel ha sido objeto de disputas y posesión por parte de numerosas facciones beligerantes, pero estuvo principalmente bajo la jurisdicción del ayuntamiento de Orihuela. En San Miguel se pueden encontrar restos arqueológicos de diversas civilizaciones, como la íbera, la romana y la árabe. Sin embargo, en marzo de 1955, San Miguel de Salinas vio cumplido su mayor anhelo y se convirtió en municipio independiente, que conserva hasta la actualidad.

Situado cerca de la frontera entre Murcia y Alicante, en la zona sur de la Vega Baja, San Miguel se encuentra a unos 4 km del mar Mediterráneo y goza de un clima bastante seco. Naturalmente, su gastronomía comparte muchos platos con otros pueblos de la Vega Baja, pero el gazpacho de perdiz y liebre es especialmente famoso.

Casi al mismo tiempo que se construyó la iglesia original en 1600, los propietarios de tierras locales comenzaron a construir las primeras casas en la zona que se convertiría en San Miguel de Salinas.
El terremoto del 21 de marzo de 1829 dejó San Miguel en ruinas, y la lenta y minuciosa reconstrucción de este pequeño pueblo tuvo que comenzar. Se agradeció al obispo de Orihuela su generosa contribución a la laboriosa reconstrucción. El antiguo Ayuntamiento se construyó en 1840 e incorporó la cárcel local, y estuvo en uso continuo desde entonces hasta el 3 de enero de 1988, fecha en que se inauguró el nuevo Ayuntamiento para atender las necesidades de una comunidad en crecimiento. Antes de la construcción del Ayuntamiento en 1840, las reuniones se celebraban necesariamente en varias casas adecuadas del pueblo.

Lamentablemente, los naranjos y limoneros están dando paso gradualmente a la industria de la construcción, por lo que el crecimiento económico del pueblo podría cambiar de la agricultura al turismo. Sin embargo, San Miguel de Salinas es un pueblo donde sus habitantes llevan una vida sencilla y sienten un gran cariño por la naturaleza y las características de la zona del Segura. Es un pueblo con el maravilloso aroma a almendras y limones, menta y hierbas, que recuerda con orgullo su historia de las salinas.















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