El concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Fernández, explicó que el pasado jueves comenzaron los trabajos de retirada tanto de los pinos muertos como de los árboles afectados por la enfermedad 'tomicus destruens', transmitida por uno de los escarabajos de los brotes más destructivos del norte de Europa.

Tras una reciente encuesta realizada por ecologistas del Ayuntamiento de Orihuela la obra fue adjudicada a la empresa Tragsa.

La falta de lluvias en los últimos meses ha intensificado su propagación y el cambio de fisonomía de muchas de las laderas como la Sierra de la Muela que ha pasado del verde al gris.

Se prevé que esta primera fase se complete en los próximos dos meses, con una inversión de 58,000 euros. Una vez finalizada, se espera autorizar una fase posterior que dejará las colinas circundantes limpias y preparadas para la reforestación.

La zona donde se están realizando las obras iniciales es la más cercana a la N340, una carretera por la que transitan miles de vehículos a diario y en la que existe un claro peligro de caída de árboles. El tráfico denso aumenta aún más el riesgo de incendios en la zona.

Un portavoz dijo que se espera que los trabajos se intensifiquen esta semana con la incorporación de más personal y la llegada de una 'máquina araña', que tritura las ramas cortadas 'in situ' convirtiendo los pinos en una cubierta vegetal que se utiliza en la recuperación del terreno, ya que retiene la humedad y genera muchos nutrientes.

Los urbanistas ya están trabajando con el Ministerio de Medio Ambiente en la implementación de un proyecto piloto en la zona de La Aparecida que implica la plantación no sólo de pinos, sino de una serie de especies autóctonas que puedan ser más resistentes a largos períodos de sequía como los que sufre regularmente la zona.