Más de un centenar de personas participaron este sábado en la manifestación convocada por Falange para exigir que la Cruz de los Caídos de Callosa permanezca en el centro de Callosa del Segura.
Se unieron a miembros de la comunidad local diciendo que el monumento, que consideran que ahora se ha convertido en parte del tejido de la ciudad, debería estar exento de la Ley de Memoria Histórica, que fue introducida por el Gobierno socialista en 2007 y que requiere la eliminación de objetos que glorifiquen la memoria de Franco en la guerra civil.
Sin embargo, también prevé algunas excepciones por motivos artísticos, arquitectónicos o artístico-religiosos. Los manifestantes y un grupo de vecinos afirman que el alcalde socialista ha optado por ignorarlas.
A la protesta asistió Manuel Andrino, líder de la Falange Española. Formaba parte de un contingente de aproximadamente 65 simpatizantes que llegaron a Callosa en autobús desde Madrid.
También pronunció quizás el discurso más incendiario de todos, refiriéndose constantemente al “cabrón Zapatero”, que aprobó la Ley de Memoria Histórica, y a los “imbéciles que la redactaron hace 9 años”.
Pese al tono provocador del discurso, la protesta se desarrolló sin mayores incidentes aunque hubo escaramuzas aisladas y enfrentamientos verbales en los que un grupo de espectadores pidió la retirada de las pancartas falangistas, pero que sólo requirieron la breve intervención de los diez guardias civiles que se encontraban presentes.
El grupo opositor local, Plataforma en Defensa de la Cruz de Callosa, señaló que no tenían ninguna relación con la manifestación, aunque uno de sus miembros, Carmelo Bernabéu, sí leyó un comunicado preparado para los reunidos.













