El pasado fin de semana, para celebrar y honrar a San Antonio, Mojácar celebró por segunda vez después de 70 años la Fiesta de las Cuartillas.
La iniciativa de continuar con el rescate y mejoramiento de esta fiesta en nombre de su patrona, surgió a partir de propuestas de hijos y nietos de aquellos lugareños que en el pasado se vieron obligados a abandonar sus hogares y tierras en busca de una vida mejor.
Las fiestas pasadas, de las que apenas quedan registros visuales, traen vívidos recuerdos a las generaciones mayores, que todavía recuerdan con cariño aquellos días especiales.
Este año, se ha dedicado un homenaje especial a Pedro Grima Flores, quien a sus 76 años nunca les dio la espalda a las Cuartillas, ni siquiera en los duros desafíos y las condiciones de vida de la posguerra. A día de hoy, sigue cuidando su tierra y su hogar tras presenciar cómo su barrio quedó prácticamente abandonado, con la satisfacción de que las Cuartillas hayan vuelto a la vida.
En la fiesta del mediodía de este año, se preparó una paella gigante para más de 300 vecinos y visitantes que acudieron a disfrutar de la jornada festiva. Durante la misa, se bendijo el pan y se compartió con la congregación. Más tarde, por supuesto, tuvo lugar la velada a cargo del grupo "Alma Andaluza", con baile hasta la madrugada.
La ilusión y el entusiasmo que los aficionados de las Cuartillas pusieron en marcha el año pasado rescatando las costumbres y tradiciones locales ya han dado sus frutos con la reciente creación de su propia Asociación. Una de sus primeras tareas es la restauración de su capilla, lo que requerirá diversas iniciativas de recaudación de fondos para hacer realidad este anhelo tan preciado.













