“LA PRIMERA CAUSA DEL DÉFICIT VISUAL A NIVEL MUNDIAL ES LA FALTA DE ACCESO A LAS GAFAS”

En el Día Mundial de la Visión, que se celebra el 12 de octubre, el Dr. Alió también aboga por la oftalmología para prevenir la ceguera que afecta a más de 40 millones de personas en todo el mundo.

La visión es el órgano sensorial que proporciona mayor información a los seres humanos. Más del 95 % de los estímulos sensoriales que llegan al cerebro lo hacen a través de la vista. Por lo tanto, la pérdida de visión, en cualquier escala, representa una disminución muy importante en la calidad de vida, la educación y el desarrollo vital de las personas afectadas por problemas de visión.

Sin embargo, no es lo mismo que un paciente tenga mala visión de recién nacido que más tarde, en la edad adulta o en la vejez. Los jóvenes con ceguera total se adaptan muy bien y pueden desarrollar una actividad profesional, laboral o social prácticamente normal, ya que cuentan con mecanismos compensatorios establecidos desde la infancia para equilibrar su sistema sensorial y, con ello, sus vidas.

Muy diferente es el paciente anciano, que tiene disminuidas sus capacidades de adaptación y neuroadaptación y por tanto, estas personas, al quedarse ciegas o con mala visión, sufren un gran sufrimiento y son una carga tanto para ellas mismas, como para sus familias y la sociedad en general.

Por lo tanto, es fundamental prevenir aquellas dolencias que, si bien pueden causar defectos visuales irreparables, tienen solución. Aquí es donde la prevención de anomalías visuales juega un papel fundamental, la cual podemos estructurar a diferentes niveles según se trate del niño, el adulto o la persona mayor.

En los niños, es fundamental realizar una revisión médica oftalmológica alrededor de los 6 años, ya que se pueden detectar anomalías visuales, como el ojo vago (ambliopía), que aún tienen posibilidad de tratamiento, mediante la detección precoz de problemas oculares, como defectos refractivos, alergias o problemas congénitos que antes han pasado desapercibidos y que tienen excelente pronóstico.

En la edad adulta, cuando se presenta presbicia, alrededor de los 40-45 años, es ideal realizar un estudio médico completo para descartar aumento de la presión intraocular (glaucoma), problemas degenerativos en la retina, anomalías incipientes de la córnea o el cristalino. Hoy sabemos que existen enfermedades como el queratocono, una deformidad de la córnea, que afectan a muchos más pacientes de lo que se creía, y que también existe un tratamiento que, si se realiza a tiempo, puede prevenir la ceguera y requerir un trasplante de córnea.

Lo mismo ocurre con el glaucoma, una de las principales causas de ceguera en el mundo occidental. Los diabéticos deben tener especial cuidado con sus problemas de retina, ya que pueden tratarse si se diagnostican a tiempo, pero siguen siendo una de las principales causas de ceguera en el mundo occidental.

En la tercera edad, la aparición de cataratas es común, pero esto tiene una buena solución en nuestro entorno social, pero no en el tercer mundo. La plaga más importante, por su difícil solución, es la degeneración macular, que provoca una alta proporción de bajas laborales o personas que, ya en edad de jubilación, no pueden llevar una vida normal debido a la mala visión, lo que les impide leer, conducir, usar un vehículo o usar el ordenador.

La más grave de todas es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), cuyo tratamiento aún es difícil, pero realizado a tiempo puede evitar que progrese a etapas con una pérdida significativa de la visión. Generalmente, el paciente acude al oftalmólogo cuando un ojo ya está muy afectado y el otro aún tiene posibilidades de recuperación. Todo paciente operado mayor de 60 años que presente una alteración de la visión con la sensación de ver líneas deformadas debe consultar a su oftalmólogo.

Las cataratas y los defectos refractivos merecen una mención especial. Las cataratas tienen solución en nuestro entorno gracias a una cirugía de vanguardia y bien realizada, y a las lentes intraoculares que eliminan la necesidad de usar gafas para cualquier distancia. Sin embargo, en los países en desarrollo es la principal causa detectable de ceguera, con la mayoría de los pacientes afectados por este tipo de ceguera, e incluso en otras zonas del mundo con un gran déficit de atención sanitaria, como China continental.

Sorprendentemente, la principal causa de déficit visual moderado o severo a nivel mundial son los defectos de visión no corregidos, es decir, la falta de acceso a gafas. La llamada «ceguera refractiva» afecta a millones de niños y adultos en el mundo que no pueden llevar una vida normal por no usar gafas.

Esta discapacidad social está siendo atendida parcialmente mediante el uso de autorefractómetros que permiten al paciente graduar a distancia, pero desgraciadamente aún son poco precisos, por lo que la obtención de las gafas correspondientes sigue siendo el problema a resolver.

Por eso es que el envío de gafas donadas por pacientes que se han sometido a cirugía refractiva o que cambian sus gafas al tercer mundo es patrocinado especialmente por los Clubes de Leones y hacen una gran labor en brindar corrección óptica a pacientes que no tienen forma de conseguir gafas ya sea porque no existen en su entorno o porque carecen de medios para comprarlas.

En resumen, la oftalmología preventiva desempeña hoy un papel esencial en la prevención de la ceguera y el déficit visual grave. La ceguera total afecta a más de 40 millones de personas en todo el mundo.

Estas personas ni siquiera pueden ver la luz. Sin embargo, hay muchos más millones de pacientes afectados por glaucoma con pérdida total o parcial de la visión en uno o ambos ojos, patologías diabéticas, ojo vago, pacientes que no pueden usar gafas a pesar de necesitarlas, y trastornos como el ojo seco e infecciones discapacitantes como el tracoma, que merecen la atención de los poderes públicos internacionales para finalmente brindar ayuda a la sociedad, sus familias y a muchas personas que quedan incapacitadas o con discapacidad por estas mismas razones.

Profesor Jorge Alió

Catedrático de Oftalmología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche

Fundador de las clínicas oftalmológicas Vissum (Grupo Miranza)

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