Torrevieja se enfrenta a la polémica por la ubicación de su segunda desalinizadora

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En Torrevieja ha surgido un acalorado debate sobre la ubicación propuesta para una segunda planta desalinizadora
En Torrevieja ha surgido un acalorado debate sobre la ubicación propuesta para una segunda planta desalinizadora

TORREVIEJA | 21 de mayo de 2025 — En Torrevieja ha surgido un acalorado debate sobre la ubicación propuesta para una segunda planta desalinizadora, que podría poner en peligro la tan esperada ampliación del hospital universitario de la ciudad.

Fuentes gubernamentales han identificado el único terreno viable para la nueva instalación —prevista para producir 100 hectómetros de agua anuales para uso agrícola— como el situado entre la actual planta desalinizadora, la laguna salada y el Hospital Universitario de Torrevieja. Sin embargo, la utilización de estas parcelas, actualmente ocupadas por cítricos, impediría cualquier ampliación del hospital y requeriría una compensación con el impuesto municipal de suelo urbano, debido a su clasificación en el sector de La Ceñuela.

La planta desalinizadora existente, en funcionamiento desde 2014, se encuentra en proceso de ampliación para aumentar su capacidad de 80 a 120 hectómetros anuales. Se necesitaría un espacio similar de unos 90,000 metros cuadrados para la segunda planta.

Tensiones políticas y necesidades hospitalarias

El alcalde y diputado regional Eduardo Dolón (PP) advirtió que el emplazamiento propuesto eliminaría cualquier posibilidad de ampliación del hospital. Esta es la primera vez que el Partido Popular apoya abiertamente la ampliación urgente del hospital, que prácticamente duplicaría su tamaño actual, siguiendo un modelo similar al del Hospital Vega Baja de Orihuela. Algunas autoridades sanitarias incluso argumentan que podría ser necesario un segundo hospital para satisfacer la creciente demanda de la zona.

Ubicación incierta y respuesta del gobierno

A pesar de las recientes declaraciones del secretario general del PSOE Murcia, Francisco Lucas, confirmando que la planta se construiría en Torrevieja, el subdelegado del Gobierno en Alicante, Juan Antonio Nieves, pidió cautela. «La ubicación aún no está decidida», afirmó, enfatizando que cualquier proyecto debe seguir un proceso transparente con participación ciudadana.

PSPV rompe el silencio

Tras casi un mes de silencio sobre la controvertida reducción de los trasvases, la sección alicantina del PSPV-PSOE finalmente respondió, presentando la desalinización como una solución a largo plazo. El líder provincial del partido, Rubén Alfaro, enmarcó el asunto en el contexto del cambio climático y las sequías recurrentes, y exigió un abastecimiento de agua sostenible que beneficie tanto a las necesidades urbanas como a las agrícolas.

Sin embargo, Alfaro admitió que el partido carecía de información detallada sobre el proyecto de desalinización, a pesar de haber sido anunciado por un compañero dirigente del partido en Murcia. Esta discrepancia ha generado frustración interna entre los líderes socialistas de la Vega Baja, quienes se sintieron sorprendidos por el anuncio liderado por Murcia.

Preocupaciones técnicas y estratégicas

Expertos familiarizados con el Plan de la Cuenca del Segura advirtieron contra la fijación prematura de una ubicación. Señalaron que no se han realizado estudios preliminares ni hay terrenos estatales disponibles en Torrevieja para tal desarrollo. Además, planes de infraestructura anteriores, como una planta de energía solar para la actual desalinizadora, también incluían Torrevieja, pero terminaron en otros lugares, como San Miguel de Salinas o Almoradí.

Si bien la proximidad a la planta actual ofrece ventajas técnicas, como los sistemas de captación y descarga de salmuera existentes, los críticos argumentan que la ubicación de otra gran instalación en esta zona con gran infraestructura provocaría una sobresaturación. La zona ya alberga el hospital, la actual planta desalinizadora, una planta de tratamiento de aguas residuales, una subestación eléctrica y está a la espera de mejoras en la carretera CV-95.

Algunos proponen un emplazamiento alternativo en Guardamar del Segura, ya considerado en el plan hidrológico 2017-2021, que simplificaría la distribución a zonas de riego clave sin costosas interconexiones.

Conclusión

Mientras Torrevieja sopesa los beneficios de la seguridad hídrica frente a las necesidades críticas de infraestructura sanitaria, tanto las autoridades locales como las regionales se enfrentan a una presión cada vez mayor para encontrar una solución equilibrada. Con el cambio climático agudizándose y las tensiones políticas en aumento, el resultado podría condicionar el desarrollo de la región en las próximas décadas.