Un hombre acusado de asesinar a un norirlandés de 37 años en Rojales ha sido puesto en libertad provisional bajo fianza de 100,000 euros, según confirmó esta semana el juzgado de Torrevieja.
El acusado, Jonathan Alan Smyth, fue arrestado en Portugal en marzo tras huir del país con su esposa tras el asesinato de John George, cuyo cuerpo fue hallado bajo un limonero en una finca de Rojales el pasado enero. Hardy se encontraba de vacaciones en Orihuela Costa, alojándose en casa de un amigo, presunto autor del asesinato.
La desaparición de Hardy desencadenó una búsqueda a gran escala en la región de Vega Baja, con familiares y amigos que volaron desde Irlanda del Norte para ayudar a encontrarlo. Trágicamente, sus peores temores se confirmaron cuando se encontró su cuerpo.
Smyth fue puesto en prisión preventiva en España en abril, pero ahora se le ha permitido salir de prisión después de que sus abogados solicitaran la libertad bajo fianza. El Juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja, citando sentencias del 9 de diciembre, aceptó la solicitud de la defensa, a pesar de la oposición tanto de la fiscalía como de la familia de George.
El tribunal reconoció que, si bien existen pruebas suficientes para mantener el cargo de homicidio, la prisión preventiva ya no se considera necesaria para garantizar la disponibilidad del sospechoso. El juez enfatizó que la detención solo debe utilizarse en circunstancias excepcionales, y que otras medidas, como las comparecencias diarias ante el tribunal y la entrega de pasaportes, pueden lograr los mismos objetivos.
Si se paga la fianza de 100,000 €, Hardy quedará en libertad, pero deberá comparecer diariamente ante el tribunal, establecer su residencia en España, entregar su pasaporte, evitar el contacto con cualquier persona relacionada con el caso y mantenerse al menos a 1,000 metros de distancia de otras personas implicadas. De no cumplir con esta obligación, podría ser reingresado inmediatamente en prisión.
La defensa ha argumentado que también existen pruebas incriminatorias contra otro sospechoso, el ciudadano checo Michal Maly, quien no fue encarcelado tras ser arrestado como presunto cómplice. Las pruebas forenses habrían encontrado rastros de la sangre de Hardy en las matrículas del coche de Michal, y la defensa afirma que Maly fue la última persona que vio con vida a John George.
Además, el coche de Jonathan, un BMW X6, fue inspeccionado en un control días antes del asesinato y no se encontraron armas de fuego en su interior. Actualmente se encuentra en poder de la Policía Local de Orihuela, a la espera de los resultados del peritaje.
El tribunal calificó la fianza de 100,000 euros como una suma elevada, que no se había pagado hasta el miércoles, pero si se cubriera, Jonathan podría recuperar su libertad mientras continúa la investigación, justo cuando el caso marca el primer aniversario de la trágica muerte de Hardy.
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