Ya es necesaria la receta médica para ibuprofeno y paracetamol en dosis altas en Alicante

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La medida pretende frenar el uso indebido generalizado de estos analgésicos de uso común, que durante años se tomaron de forma rutinaria para dolencias menores sin supervisión médica.
La medida pretende frenar el uso indebido generalizado de estos analgésicos de uso común, que durante años se tomaron de forma rutinaria para dolencias menores sin supervisión médica.

Las farmacias de la provincia de Alicante aplican ahora estrictamente la prescripción médica para ibuprofeno y paracetamol en dosis altas, siguiendo las directrices de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, dependiente del Ministerio de Sanidad. Como resultado, el ibuprofeno de 600 miligramos y el paracetamol de un gramo ya no pueden venderse sin receta médica.

La medida busca frenar el abuso generalizado de estos analgésicos de uso común, que durante años se tomaron rutinariamente para dolencias menores sin supervisión médica. Las autoridades sanitarias advierten que el uso excesivo o prolongado de ibuprofeno y paracetamol en dosis altas puede provocar efectos secundarios graves, como úlceras estomacales, hipertensión arterial, hipertensión y fragilidad capilar.

Aunque la dispensación de estas dosis ya estaba establecida en la Ley de Garantías y Uso Racional de Medicamentos de 2006, su aplicación había sido irregular. Las farmacias ahora cumplen la legislación con mayor rigor, de acuerdo con la normativa europea y los sistemas de control más estrictos que impiden la venta de medicamentos con receta sin la debida autorización.

Las alternativas de dosis más bajas siguen disponibles sin receta, pero solo en envases más pequeños. Estos productos suelen contener entre 10 y 15 comprimidos, en comparación con los envases tradicionales de 40 o 50 comprimidos, que ahora requieren receta médica. Todo el ibuprofeno sin receta está limitado a una dosis máxima de 400 miligramos, ya que las dosis más altas ofrecen un beneficio adicional limitado para la mayoría de los pacientes, a la vez que aumentan significativamente el riesgo de efectos adversos.

El cambio ha generado quejas de algunos consumidores, especialmente en relación con el precio. Las versiones de ibuprofeno y paracetamol sin receta suelen ser de dos a cuatro veces más caras que los medicamentos genéricos con receta. Esta diferencia de precio se debe en gran medida a los costes de marca y publicidad, ya que muchas de las alternativas sin receta son productos comercializados. En consecuencia, algunos pacientes se sienten obligados a acudir al médico simplemente para obtener una receta de medicamentos que antes compraban libremente.

Las autoridades sanitarias argumentan que el nuevo sistema es una medida necesaria de salud pública diseñada para reducir la automedicación y prevenir las sobredosis. Los envases más pequeños limitan la cantidad de medicamentos disponibles sin supervisión médica, lo que disminuye el riesgo de abuso.

La situación también ha llamado la atención sobre problemas más amplios relacionados con el precio y la disponibilidad de medicamentos en España. Algunos medicamentos esenciales se venden a precios muy regulados que desalientan a los fabricantes a comercializarlos, lo que reduce la competencia. La Agencia Española de Medicamentos y Alimentos (EMA) está revisando actualmente las políticas de precios para garantizar la seguridad de los pacientes y mantener el acceso a tratamientos asequibles.