ORIHUELA —Hay un ladrón en la Vega Baja, pero no lleva máscara ni arma. Es una "anomalía poblacional" que está vaciando sistemáticamente el casco histórico de Orihuela, robándole la juventud y dejando tras de sí un reguero de negocios cerrados.
Mario Martínez Murcia, presidente de la Cámara de Comercio de Orihuela, alerta sobre lo que describe como un escenario de delincuencia demográfica. ¿La víctima? El centro urbano de la ciudad. ¿Los culpables? Una falta crónica de infraestructura industrial, una escasez de vivienda asequible y un caso político sin resolver relacionado con el estancamiento de los planes de desarrollo.
El gran robo de talentos
Según Martínez Murcia, Orihuela sufre un fuerte desequilibrio demográfico que parece un ataque selectivo. Mientras que las zonas costeras prosperan gracias a la afluencia de inversión extranjera y el turismo residencial, el centro de la ciudad se está desangrando.
“Estamos presenciando el éxodo de generaciones enteras”, advirtió Martínez Murcia. Sin empleos tecnológicos de alta calidad que los afiancen, las mentes más brillantes de la ciudad están huyendo a las provincias vecinas. El presidente admitió que la crisis ha afectado directamente: tres de sus propios hijos ya se han unido a las filas de los “desaparecidos”, obligados a buscar trabajo en Valencia y Alicante.
La evidencia de este declive es visible en cada esquina. “Prácticamente 60% “Todos los locales comerciales del centro de Orihuela están ahora cerrados”, señaló, una estética de ciudad fantasma que sirve como un sombrío monumento al estancamiento económico de la ciudad.
Una región dada por muerta
La Cámara de Comercio señala una falta de apoyo premeditada por parte de las autoridades superiores. Martínez Murcia denunció la sistemática falta de financiación de la Vega Baja, calificándola de región ignorada tanto por el Estado como por la Generalitat Valenciana.
La principal “evidencia” de esta negligencia es la Plan Vega Renace de 2019El plan, que en su día fue un plan integral para la supervivencia de la región —firmado por alcaldes, empresarios y la sociedad civil—, ha sido prácticamente "borrado". Martínez Murcia afirma que el actual gobierno regional renombró el proyecto antes de "guardarlo en un cajón" y abandonarlo.
La situación de los rehenes: agua y tierra
La crisis se extiende al suelo mismo de la región. Martínez Murcia considera la escasez de agua no como un desastre natural, sino como un fracaso de la gestión. Advirtió que sin el "elemento esencial" de los trasvases de agua, la agricultura de la región —la última línea de defensa contra el cambio climático— fracasará.
“Si no actuamos, la desertificación llegará a Madrid en 40 años”, advirtió, presentando a los agricultores de Vega Baja como los héroes anónimos que frenan una catástrofe geográfica.
La investigación continúa
A medida que nos acercamos a 2026, la Cámara de Comercio emprende su propia "misión de rescate". El plan implica:
- La creación de un Parque Tecnológico: Una “revulsión” estratégica para atraer y retener talento.
- Intervención del sector privado: Un llamado a los inversores privados para llenar el vacío dejado por la financiación pública insuficiente.
- La expansión de la formación: Aprovechar los 126 años de historia de la Cámara para capacitar a la fuerza laboral y revitalizar el núcleo urbano.
El mensaje de la Cámara es claro: si el Ayuntamiento y las autoridades regionales no frenan la “fuga de talento” y abordan el déficit de vivienda, el centro de Orihuela seguirá siendo un escenario de potencial perdido.











