El barro atascó las ruedas delanteras del vehículo y lo detuvo justo cuando se dirigía directamente hacia el agua. Al parecer, el coche estaba ocupado por una pareja que, según se informó, estaba bastante deteriorada.

Eran las siete de la mañana del domingo, más de una hora antes del amanecer, cuando los servicios de emergencia (112) recibieron una llamada informando de que un vehículo todoterreno estaba a punto de precipitarse al mar frente a la cala de La Higuera, una zona acantilada del litoral norte de Torrevieja.

Un camión de bomberos del Cuerpo de Bomberos de Torrevieja acudió al lugar y encontró el vehículo tambaleándose al borde del acantilado, a punto de caer al agua. Solo el barro acumulado durante las últimas semanas evitó el accidente.

Las ruedas delanteras se atascaron justo cuando el morro del coche apuntaba directamente al vacío. No había nadie dentro del vehículo en ese momento. Los bomberos aseguraron la zona y colocaron cinta de advertencia para evitar que nadie se acercara al coche hasta que pudiera ser retirado.

Poco después, llegó una patrulla de la Policía Local. Cerca de allí, cerca de uno de los restaurantes de la zona, los agentes encontraron a una pareja con claros signos de embriaguez, quienes, según la información que proporcionaron, fueron identificados como los ocupantes del vehículo: los protagonistas de esta inusual excursión nocturna a las calas.

El hombre, que se cree era el conductor, accedió a someterse a una prueba de alcoholemia y dio positivo con una concentración de alcohol en sangre muy alta. Sin embargo, será difícil imputarlo por una infracción de seguridad vial, ya que no hay pruebas que demuestren que condujera el vehículo hasta el borde del acantilado. Nadie lo vio llegar hasta ese punto.

La pareja, de origen colombiano, fue escoltada hasta su domicilio por una patrulla policial, ya que no estaban en condiciones de realizar el viaje por sus propios medios.