Vox presentará una declaración institucional en el Pleno del Ayuntamiento de Alicante del próximo 26 de febrero para prohibir el uso del burka, niqab y cualquier prenda que cubra total o parcialmente el rostro en los edificios y servicios municipales.
El partido argumenta que la medida es necesaria para la seguridad, la identificación visual y el buen funcionamiento de los servicios públicos, y afirma que los velos integrales simbolizan la subyugación de las mujeres. La prohibición se aplicaría independientemente del origen o la motivación de quien los lleve, con excepciones solo por razones médicas comprobadas.
La propuesta refleja una iniciativa nacional más amplia de Vox para prohibir el velo integral en espacios públicos, actualmente en debate en el Congreso con el apoyo inicial del Partido Popular (PP), aunque la medida de Alicante se limitaría al ámbito municipal. A nivel local, Vox se centra en los procedimientos presenciales que requieren identificación facial, una postura que probablemente generará debate sobre el alcance, la aplicación y los límites legales de dicha prohibición.
La medida se produce en un contexto de tensión política local, con Vox insistiendo en cuestiones simbólicas mientras guarda silencio sobre las consecuencias del escándalo de Les Naus y el futuro del alcalde Luis Barcala. Se espera que la propuesta aumente la tensión en el pleno, ya que los partidos de la oposición cuestionan su necesidad y sus motivos políticos, mientras que Vox plantea la cuestión como una cuestión de convivencia, identidad y respeto a las normas municipales.













