Un capítulo de la vida de verano en La Torre de la Horadada Ha llegado a su fin sin hacer mucho ruido. Tras más de 40 años iluminando cálidas tardes con películas bajo las estrellas, el querido Cine Horadada ha cerrado definitivamente.
Para generaciones de residentes y turistas, el cine al aire libre de la Avenida de las Villas era mucho más que un simple lugar para ver una película. Era un ritual: noches templadas, el murmullo de la multitud, cojines bajo los brazos y esas inconfundibles sillitas azules alineadas mientras el sol se ponía. Para muchos, el verano no empezó de verdad hasta la apertura del Cine Horadada.
La despedida se anunció en Instagram con un mensaje cargado de emoción: Tras más de 40 años de cine de verano, ha llegado el momento de despedirnos para siempre. Gracias por acompañarnos durante todos estos años; siempre estarás en nuestro recuerdo.
La respuesta fue inmediata y sincera. Los seguidores compartieron una sensación de pérdida colectiva, con comentarios que iban desde la tristeza silenciosa hasta el profundo arrepentimiento. "Una parte de mí se ha roto", escribió un usuario. "Gracias por tantos años de entretenimiento veraniego". Otros recordaron con tierna nostalgia: "Listos para volver con nuestros cojines a esas sillitas azules".
Con su cierre, La Torre de la Horadada pierde no solo un cine, sino un recuerdo compartido: un lugar donde los veranos se medían entre películas, risas y el cálido aire nocturno. Lo que queda ahora son las historias y la sensación de que algo simple e irremplazable se ha desvanecido.












