Tan solo cinco semanas después de que el Congreso español derogara la prohibición nacional de los velos islámicos que cubren todo el rostro, el problema ha vuelto a estallar, esta vez en Orihuela.
El jueves, el Partido Popular (PP) unió fuerzas con su socio gobernante Vox sacar adelante una moción en el Ayuntamiento de Orihuela destinada a prohibir la entrada a los edificios municipales a cualquier persona que vista prendas que oculten total o parcialmente el rostro.
La medida se produce a pesar de que el Congreso rechazó la propuesta de Vox de prohibir a nivel nacional el burka y el niqab en espacios públicos el mes pasado.
Lo que dice la moción de Orihuela
La medida aprobada encarga al Ayuntamiento elaborar una normativa que prohíba el acceso a las instalaciones municipales a las personas cuya vestimenta impida su identificación visual.
El texto original hacía referencia explícita a los velos islámicos que cubren todo el rostro, afirmando que:
“El uso de prendas sin arraigo en España que cubren total o parcialmente el rostro, como el niqab o el burka, impide objetivamente la identificación visual y dificulta el ejercicio de funciones públicas, con independencia de la motivación personal, cultural o religiosa de quien las lleve.”
La restricción se presenta como un requisito administrativo “objetivo” para garantizar la seguridad y la verificación de la identidad, y no, insisten sus partidarios, un ataque cultural o religioso.
Furia opositora y escenas dramáticas
El debate rápidamente derivó en intercambios acalorados.
Ciudadanos (Cs) Se ofreció a respaldar la propuesta, pero solo si Vox eliminaba las referencias explícitas al velo islámico. El portavoz del partido, José Aix, se opuso a lo que consideró una redacción incendiaria y exigió un texto neutral centrado exclusivamente en los requisitos de identificación.
El concejal de Vox, Manuel Mestre, se mostró inicialmente abierto a las enmiendas. Sin embargo, el reglamento del ayuntamiento exige el consentimiento unánime para modificar una moción durante la sesión. Leticia Pertegal, de Cambiemos se negó rotundamente, declarando: “No estamos dispuestos a encubrir una moción con un trasfondo racista”.
Tras más discusiones, Cambiemos indicó que podría permitir el cambio. Sin embargo, tras un breve receso concedido por el alcalde Pepe Vegara, Mestre desistió de su disposición a modificar la redacción.
Defendió la propuesta sin rodeos:
La libertad religiosa es fundamental, pero no absoluta. La igualdad ante la ley implica que todos deben ser identificados ante la Administración.
Insistió en que el asunto era “estrictamente administrativo” y no un debate religioso.
Pertegal siguió escalando, calificando a Vox de “partido sexista y misógino” que “crea conflictos donde no los hay” y utiliza “debates estériles para encubrir un mal gobierno”.
Mestre respondió condenando sus comentarios como insultantes y sugiriendo que “tome algo para calmarse”.
Mientras tanto, el concejal del PP Víctor Valverde defendió el apoyo del partido por motivos de seguridad.

Un impulso regional más amplio
Orihuela no está sola. En las regiones de Alicante y Murcia, varios ayuntamientos debaten o impulsan medidas similares, generalmente impulsadas por Vox y a menudo apoyadas por el PP.
En Alicante, Vox ha presentado una propuesta para prohibir el burka o el niqab en las oficinas municipales. La iniciativa se encuentra en fase de debate.
In Lorca (Murcia)El ayuntamiento ya ha aprobado una moción, respaldada por Vox y el PP, para prohibir los velos integrales en los edificios municipales, alegando motivos de identificación y seguridad. La medida se aprobó a pesar de la oposición del PSOE y otros partidos de izquierda.
Discusiones o mociones de estudio similares han surgido en municipios como Cartagena y Jumilla.
La cuestión jurídica
Sin embargo, los expertos legales advierten que los municipios pueden encontrarse en terreno inestable.
Según el derecho constitucional español, las autoridades locales no tienen claramente la facultad de restringir derechos fundamentales como la libertad religiosa. Las prohibiciones municipales previas sobre el uso de mascarillas fueron revocadas por el Tribunal Supremo, que dictaminó que tales limitaciones requieren legislación nacional.
Por ahora, la batalla sobre los cubrimientos faciales parece estar lejos de resolverse: se está trasladando del Congreso a los ayuntamientos y provocando feroces enfrentamientos políticos dondequiera que surge.












