Los veteranos de Levante conmemoraron con orgullo el Día de las Fuerzas Armadas el 27 de junio, uniéndose a sus compañeros de la sección de Torrevieja de la Asociación Naval Real para una tarde de recuerdo, amistad y una muy disciplinada recogida de platos.
El acto conmemorativo consistió en un agradable almuerzo en el Pinatar Arena, junto al estadio de fútbol donde numerosos equipos de talla mundial han entrenado y jugado a lo largo de los años. En esta ocasión, sin embargo, la mayor muestra de resistencia se observó en las mesas del comedor, más que en el terreno de juego.
El acto comenzó con una breve introducción y bienvenida a cargo del presidente de la RNA, Tony Jenkins, quien logró poner orden en la sala sin necesidad de recurrir a campanas, silbatos ni disparos de advertencia.
El pastor Phill Molloy leyó un breve y emotivo poema en conmemoración del Día de las Fuerzas Armadas, brindando un momento de reflexión muy apropiado. A continuación, Graham Rhodes ofreció un brindis por las Fuerzas Armadas antes de que comenzara el almuerzo.
Los invitados disfrutaron de una excelente comida acompañada de animadas conversaciones entre amigos y colegas con intereses afines. Se reavivaron viejas amistades, se compartieron anécdotas y, como es tradición en las reuniones de veteranos, algunas historias adquirieron un matiz más heroico con cada relato.
También se celebró una rifa exitosa que recaudó fondos valiosos para organizaciones benéficas navales. Los boletos se vendieron con eficiencia militar, aunque la planificación estratégica para seleccionar los números ganadores pareció ser menos acertada para la mayoría de los participantes.
Tras el almuerzo, Jean Heald entregó 200 € a Geoff Youngs, en representación del Hogar Infantil San Obrero de Orihuela. El dinero se había recaudado a través de anteriores almuerzos de los Veteranos del Levante, lo que demuestra una vez más que las reuniones sociales del grupo no solo son agradables, sino que también contribuyen de forma significativa a la comunidad local.
Todos los asistentes coincidieron en que había sido una tarde maravillosa, que brindó la oportunidad de conmemorar el Día de las Fuerzas Armadas, apoyar causas nobles y reavivar la amistad con otros veteranos y compañeros.
El veredicto final fue unánime: excelente compañía, excelente comida y nadie tuvo que presentarse a trabajar al día siguiente.












