Los 22 candidatos que aspiraban a trabajar como taxistas en Orihuela ya han superado el proceso de cualificación municipal después de que, tras intensas críticas, el tribunal examinador retirara el requisito de obtener al menos cinco puntos sobre diez en la segunda prueba.
Esta decisión supone un giro radical, ya que los resultados iniciales mostraron que solo dos de los 22 aspirantes habían aprobado. Dichos candidatos obtuvieron puntuaciones de 5.38 y 6.08, mientras que los 20 restantes fueron declarados no aptos.
Los resultados provocaron una oleada de quejas y apelaciones formales, en las que los candidatos impugnaron tanto el contenido del examen de 60 preguntas como la decisión de imponer una calificación mínima para aprobar.
Las preguntas abarcaron la normativa sobre vehículos, las infracciones de tráfico, las zonas de servicio compartido y las zonas tarifarias, así como un conocimiento detallado de las calles, las instalaciones públicas y los lugares de interés cultural de Orihuela.
Algunos solicitantes argumentaron que varias preguntas estaban desactualizadas o eran innecesariamente difíciles, en particular aquellas que requerían que los candidatos identificaran la ubicación de centros de salud, centros comerciales y calles específicas.
Un candidato calificó la prueba de "ridícula", argumentando que los taxistas modernos utilizan habitualmente sistemas de navegación GPS. Otros afirmaron que los recientes cambios legislativos habían dejado obsoletas algunas preguntas.
Sin embargo, la cuestión decisiva no fue el contenido del examen, sino la ausencia de una calificación mínima para aprobar claramente establecida en el reglamento oficial.
Los candidatos argumentaron que el reglamento no exigía expresamente obtener al menos cinco puntos para superar la segunda prueba. Por lo tanto, sostuvieron que dicho umbral no podía utilizarse legalmente como criterio eliminatorio.
El tribunal examinador aceptó este argumento.
Según el artículo ocho del reglamento, el segundo ejercicio debía calificarse de cero a diez, y la puntuación final se calculaba proporcionalmente, de modo que 60 respuestas correctas equivalían a diez puntos. Cada respuesta correcta valía 0.17 puntos, mientras que las respuestas incorrectas podían ser penalizadas, siempre que los candidatos fueran informados antes del examen.
Sin embargo, las reglas no establecían que los candidatos debieran obtener una puntuación mínima de cinco, ni especificaban que la prueba sería eliminatoria para cualquiera que obtuviera una puntuación inferior a esa.
El panel concluyó que dicho requisito era una condición fundamental con consecuencias excluyentes y, por lo tanto, debería haberse incluido claramente en la normativa.
El tribunal dictaminó que, en aras de la seguridad jurídica, la igualdad, la buena fe y el respeto a las condiciones publicadas, no se podía aplicar el mínimo de cinco puntos.
Como resultado, los 22 candidatos fueron declarados aprobados.
Sin embargo, el panel rechazó las quejas sobre el alcance del examen. Afirmó que el programa oficial incluía claramente la normativa, las tarifas y un conocimiento detallado del entorno físico de Orihuela, incluyendo rutas, calles, edificios públicos, centros de salud y educación, hoteles, mercados, centros comerciales y festividades locales.
También desestimó el argumento de que los sistemas GPS hacían innecesario el conocimiento local, insistiendo en que los taxistas profesionales deben seguir teniendo un conocimiento básico del municipio en el que trabajan.












