El sospechoso fue detenido en virtud de una orden de arresto internacional y ahora se enfrenta a un proceso de extradición ante la Audiencia Nacional española.
Un hombre buscado por las autoridades rusas por un presunto fraude de 26 millones de euros relacionado con transacciones petroleras ficticias ha sido arrestado en Orihuela Costa.
La Policía Nacional detuvo al sospechoso tras recibir información que indicaba que podría estar escondido en la provincia de Alicante. Los agentes iniciaron un operativo para determinar su paradero, localizándolo y deteniéndolo finalmente en la costa de Orihuela.
El hombre era objeto de una orden de arresto internacional emitida por las autoridades rusas en relación con una investigación a gran escala por fraude y blanqueo de dinero.
Según la información contenida en la orden de detención, el sospechoso presuntamente creó y operó una red de empresas utilizadas para llevar a cabo compras y ventas ficticias de petróleo.
Los investigadores afirman que las transacciones fraudulentas le permitieron a él y a sus socios obtener más de 26 millones de rublos rusos, lo que equivale a aproximadamente 2.6 millones de euros.
Posteriormente, los fondos fueron presuntamente canalizados a través de otras empresas en un intento por ocultar su origen e integrar el dinero en el sistema financiero legítimo.
Las autoridades rusas buscan al sospechoso para que cumpla una pena de prisión de hasta diez años o se enfrente a una posible condena de hasta diez años por los presuntos delitos.
La Policía Nacional afirmó que la detención fue posible gracias al intercambio de información y a la estrecha coordinación entre los investigadores españoles y las autoridades policiales internacionales.
Tras ser detenido, el hombre fue puesto a disposición del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional española en Madrid.
El tribunal supervisará ahora el proceso de extradición solicitado por Rusia y determinará si el detenido debe ser entregado a las autoridades rusas.
Esta detención es el ejemplo más reciente de cómo la Costa Blanca se utiliza como escondite por fugitivos buscados internacionalmente, y la policía española lleva a cabo regularmente operativos para localizar a sospechosos que se cree que viven ocultos en las numerosas comunidades de expatriados de la provincia.












