Más de medio siglo después de que partiera su último tren de pasajeros, el debate sobre la reconexión de Torrevieja con la red ferroviaria española vuelve a cobrar fuerza.
Torrevieja ya no es aquella pequeña localidad costera que perdió su servicio ferroviario en 1970. Ahora es una ciudad en rápido crecimiento con más de 113,000 residentes empadronados, una población que aumenta drásticamente durante el verano y una de las economías turísticas más importantes del sur de la Costa Blanca.
A pesar de ese crecimiento, sigue sin tener conexión ferroviaria directa.
Los residentes y visitantes que viajan a Alicante, Murcia u otras partes de España dependen en gran medida de coches particulares, autobuses o taxis. Quienes deseen continuar su viaje en tren generalmente tienen que desplazarse hasta Alicante, Orihuela o Murcia.
Para quienes defienden la recuperación del acceso ferroviario, la población de Torrevieja, su importancia económica y el número de visitantes hacen que la ausencia de una estación sea cada vez más difícil de justificar.
Un ferrocarril construido alrededor de la sal.
La línea ferroviaria original de Torrevieja se inauguró en 1884 como un ramal que conectaba la ciudad con la línea Alicante-Murcia en Albatera-Catral.
Esta ruta desempeñó un papel importante en la economía local, especialmente en el transporte de sal desde las salinas de Torrevieja, de gran relevancia internacional. Los servicios de pasajeros también conectaban a los residentes con las poblaciones del interior y la red ferroviaria nacional.
Sin embargo, la línea entró en un largo período de declive a medida que se expandía el transporte por carretera y la inversión se desviaba de las líneas ferroviarias secundarias más pequeñas.
El último servicio de pasajeros se realizó en enero de 1970. Aunque se esperaba que el cierre fuera temporal, los trenes nunca volvieron a circular.
Algunos tramos del antiguo corredor ferroviario se han integrado en el paisaje urbano o se han convertido en la Vía Verde de Torrevieja, lo que hace muy improbable una simple reapertura de la ruta histórica.
Por lo tanto, cualquier conexión ferroviaria moderna requeriría una infraestructura nueva y sustancial, en lugar de simplemente restaurar las vías antiguas.

¿Qué ofrecería una nueva línea ferroviaria?
El beneficio más obvio sería una mejor conectividad.
Un moderno servicio de ferrocarril o tranvía podría unir Torrevieja con el aeropuerto Miguel Hernández de Alicante-Elche, la ciudad de Alicante, Orihuela, Murcia y el corredor ferroviario mediterráneo más amplio.
Para los residentes, podría suponer una alternativa a circular por carreteras muy transitadas como la N-332 y la CV-95. Para los turistas, podría facilitar el acceso a Torrevieja sin necesidad de alquilar un coche ni contratar un servicio de traslado privado desde el aeropuerto.
Los beneficios potenciales irían más allá de la comodidad.
Una conexión de transporte público fiable podría reducir la congestión del tráfico, disminuir las emisiones relacionadas con el transporte y mejorar la movilidad de los jóvenes, los residentes mayores y aquellos que no pueden o no desean conducir.
También podría facilitar los desplazamientos de los trabajadores entre Torrevieja y centros de empleo vecinos como Murcia o Alicante, al tiempo que facilitaría a las empresas locales el acceso a clientes, empleados y visitantes de toda la región.
Durante el verano, cuando la población de la zona aumenta y la presión sobre la red de carreteras se intensifica, el valor de una alternativa de transporte público de alta capacidad se haría especialmente evidente.
El acceso al aeropuerto sigue siendo un tema central del debate.
Una conexión directa con el aeropuerto de Alicante-Elche es uno de los argumentos más sólidos esgrimidos por sus defensores.
Torrevieja cuenta actualmente con un servicio directo de autobús al aeropuerto, y las conexiones de autobús a través de la Vega Baja han mejorado. Sin embargo, los autobuses siguen expuestos a la congestión del tráfico y es posible que no ofrezcan la frecuencia, la capacidad ni la variedad de conexiones que ofrece el ferrocarril.
Una conexión ferroviaria o de tranvía con el aeropuerto permitiría a los pasajeros continuar su viaje hacia Alicante, Elche, Benidorm y otros destinos sin depender de un vehículo privado.
También podría dar servicio a poblaciones intermedias como Guardamar del Segura, Rojales y las zonas costeras de Orihuela, dependiendo de la ruta seleccionada.
Ese papel regional más amplio podría resultar crucial. Un ferrocarril diseñado exclusivamente para el centro de Torrevieja podría tener dificultades para justificar su coste, mientras que un corredor que conecte varios municipios densamente poblados y dependientes del turismo podría presentar argumentos económicos y sociales más sólidos.
¿Por qué no ha sucedido?
La dificultad no radica en la falta de propuestas.
A lo largo de las décadas, los partidos políticos y las administraciones públicas han debatido repetidamente sobre posibles conexiones ferroviarias, de tranvía y de transporte combinado que involucren a Torrevieja. Diversos estudios han analizado posibles conexiones con Orihuela, el aeropuerto de Alicante-Elche y otras zonas de la Vega Baja.
Sin embargo, ninguna ha avanzado más allá de esa discusión inicial.
El coste es uno de los principales obstáculos. Construir un ferrocarril moderno que atraviese zonas urbanas y costeras desarrolladas requeriría la adquisición de terrenos, ingeniería compleja, nuevas estaciones y, potencialmente, costosos puentes, túneles o modificaciones de carreteras.
La responsabilidad es otro problema.
Un proyecto de esta envergadura requeriría la cooperación entre el Ayuntamiento de Torrevieja, los municipios vecinos, la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Transportes de España. Cada administración tiene responsabilidades, presupuestos y prioridades políticas diferentes.
También existe desacuerdo sobre qué forma debería adoptar la conexión.
Algunos defienden una línea ferroviaria convencional que conecte Torrevieja con la red nacional a través de Orihuela. Otros argumentan que una extensión del sistema de tranvía de Alicante, que potencialmente pasaría por el aeropuerto y los municipios costeros, daría servicio a más pasajeros.
Entre las propuestas alternativas se incluyen la tecnología de tranvía-tren, rutas de autobús guiadas y corredores de autobuses exprés de alta capacidad.
Hasta que las autoridades no se pongan de acuerdo sobre la ruta, el sistema de transporte y la fuente de financiación, es probable que el proyecto siga en fase de diseño.
¿Los trenes solucionarían los problemas de tráfico de Torrevieja?
Los defensores del ferrocarril también deberían ser realistas. Una estación no eliminaría automáticamente la congestión.
Torrevieja es una ciudad dispersa, con amplias zonas residenciales que se extienden desde La Mata hasta Los Balcones y el límite con Orihuela Costa. Muchos pasajeros aún necesitarían autobuses, bicicletas, taxis o coches para llegar a una estación.
Para que el ferrocarril tenga éxito, tendría que integrarse con una red eficiente de autobuses urbanos, rutas peatonales, conexiones para bicicletas e instalaciones de aparcamiento disuasorio.
La ubicación de cualquier estación también sería un tema controvertido. Una terminal céntrica sería conveniente, pero difícil y costosa de construir. Una estación periférica podría ser más fácil de construir, pero menos atractiva para los pasajeros a menos que cuente con conexiones frecuentes.
También cabe preguntarse si la demanda de pasajeros durante todo el año justificaría la inversión, especialmente fuera de la temporada alta de verano.
Los críticos podrían argumentar que mejorar la frecuencia de los autobuses, introducir carriles exclusivos para autobuses y reforzar los servicios directos al aeropuerto y a las estaciones de tren existentes sería más rápido y considerablemente más barato.
Una cuestión de planificación a largo plazo
En última instancia, el debate va más allá de si Torrevieja debería simplemente "recuperar su tren".
El antiguo ferrocarril pertenecía a otra época y daba servicio a una ciudad muy diferente. La verdadera cuestión es si la ciudad actual debería integrarse en un sistema de transporte regional moderno, diseñado para su población actual y su crecimiento futuro.
El crecimiento demográfico de Torrevieja, su comunidad internacional, la industria turística y su dependencia del transporte por carretera refuerzan la necesidad de realizar un estudio de viabilidad serio.
Pero un estudio de este tipo podría llevar años. Habría que analizar la demanda de pasajeros, los efectos ambientales, los costes de construcción, las posibles rutas y la integración con la red de transporte público en general. También sería necesario comparar objetivamente el ferrocarril con alternativas mejoradas basadas en autobuses.
Durante más de 50 años, las propuestas ferroviarias han resurgido periódicamente, a menudo en época de elecciones, para luego desaparecer de nuevo una vez que la atención política se ha centrado en otros temas.
Ahora que Torrevieja se ha consolidado como una ciudad de más de 100,000 habitantes, sus residentes pueden preguntarse, con razón, cuánto tiempo más podrá seguir siendo uno de los mayores centros urbanos y turísticos de la zona sin acceso directo a la red ferroviaria.
La elección no se reduce simplemente a trenes y autobuses. Se trata de seguir dependiendo mayoritariamente de la red de carreteras o desarrollar un sistema de transporte más diverso, resiliente y sostenible.
Entonces, ¿debería Torrevieja volver a tener una estación de tren?
Para muchos residentes, la respuesta será un rotundo sí. La cuestión más difícil es si las administraciones responsables están dispuestas a ponerse de acuerdo en un proyecto realista y a proporcionar la financiación necesaria para llevarlo a cabo.












