España se prepara para otra importante expansión de su red ferroviaria de alta velocidad después de que el operador estatal Renfe pusiera en marcha el mayor programa de adquisición de trenes de su historia.
La compañía ferroviaria española planea adquirir 30 trenes de alta velocidad de última generación en una operación valorada en unos 1.2 millones de euros, con la opción de añadir otras 10 unidades que podrían elevar la inversión total a aproximadamente 1.7 millones de euros.
Los nuevos trenes estarán diseñados para alcanzar velocidades de hasta 350 kilómetros por hora, o alrededor de 217 mph, una vez que se modernice la infraestructura ferroviaria de España para soportar velocidades comerciales más altas.
Se prevé que la línea Madrid-Barcelona sea la primera gran ruta en beneficiarse. Las autoridades de transporte españolas confían en que los trenes más rápidos puedan reducir, con el tiempo, el trayecto entre las dos ciudades más grandes del país a menos de dos horas.
Sin embargo, el proyecto va más allá de la velocidad. Renfe afirma que la nueva flota aumentará la capacidad, mejorará la fiabilidad y ayudará a satisfacer la creciente demanda de pasajeros en la ya extensa red de alta velocidad de España.
Cada tren deberá ofrecer al menos 450 asientos distribuidos en dos clases. Además, deberá contar con instalaciones para pasajeros con movilidad reducida, espacio para bicicletas y una cafetería o servicio de comidas a bordo.
Los trenes circularán por el ancho de vía estándar europeo y estarán equipados con sistemas avanzados de señalización y seguridad, incluyendo ERTMS y la tecnología ASFA de España.
Los plazos de entrega serán un aspecto fundamental de la licitación. Los primeros cinco trenes deberán entregarse en un plazo de 40 meses, mientras que la flota completa deberá estar disponible en un plazo de 78 meses. Se espera que los fabricantes entreguen aproximadamente un tren cada seis semanas.
Este pedido se produce en un momento en que el mercado español del tren de alta velocidad es cada vez más competitivo, y Renfe se enfrenta a la presión de operadores rivales en varias rutas importantes.
La incorporación de trenes adicionales permitiría al operador español aumentar las frecuencias, ofrecer más asientos y reducir su dependencia del material rodante más antiguo.
Esta inversión llega además en un momento delicado para el sector ferroviario español, tras el creciente escrutinio público sobre la seguridad, el mantenimiento y la fiabilidad.
Si bien los nuevos trenes no resolverán todos los problemas, podrían mejorar significativamente los tiempos de viaje y la capacidad de pasajeros si se complementan con las mejoras necesarias en las vías, la señalización y las estaciones.
Para los pasajeros, el verdadero éxito no radicará simplemente en si España opera trenes capaces de alcanzar los 350 km/h, sino en si la nueva flota ofrece servicios más frecuentes, fiables y cómodos en las rutas más transitadas del país.












