La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha admitido que el nuevo sistema digital de entrada y salida de la UE está sufriendo "problemas técnicos" en medio de crecientes quejas de aeropuertos y aerolíneas por largas colas y vuelos perdidos.
El sistema, conocido como EES, exige a los viajeros de fuera de la UE, incluidos los visitantes del Reino Unido y Estados Unidos, que registren datos biométricos como huellas dactilares e imagen facial al entrar en el espacio Schengen para una estancia corta. Sustituye el sellado tradicional del pasaporte por un registro digital diseñado para identificar a quienes permanecen en el país más tiempo del permitido y detectar documentos fraudulentos.
Sin embargo, la implementación ha causado graves trastornos durante la ajetreada temporada de viajes de verano en Europa. Los grupos aeroportuarios y de aerolíneas afirman que los tiempos de espera en las fronteras han aumentado drásticamente, llegando hasta las cinco horas en los períodos de mayor afluencia en algunos lugares.
En una carta abierta dirigida a von der Leyen, ACI Europe, IATA y Airlines for Europe advirtieron que millones de pasajeros se veían afectados por retrasos, pérdida de conexiones y la presión sobre el personal de primera línea. Solicitaron que se permitiera a los países de la UE suspender los controles del EEE cuando fuera necesario durante julio y agosto.
Von der Leyen afirmó que la Comisión estaba trabajando con los Estados miembros para resolver los problemas, reconociendo que aún quedaba "mucho trabajo por hacer".
La Comisión había restado importancia a las molestias, afirmando que el impacto en la mayoría de los aeropuertos de la UE era limitado y que el registro de entrada o salida suele tardar unos 70 segundos.
Las organizaciones del sector refutan enérgicamente esa evaluación, señalando problemas operativos en los principales aeropuertos. Algunos aeropuertos han suspendido temporalmente la recopilación de datos biométricos durante las horas punta para aliviar la congestión.
La Comisión ha defendido el sistema, argumentando que mejora la seguridad sin modificar las normas legales para entrar o salir de la UE. Los funcionarios afirman que ya se ha identificado a cientos de personas que representan un riesgo para la seguridad mediante los controles del EEE.
El ministro del Interior irlandés, Jim O'Callaghan, afirmó que alrededor de 110 millones de pasajeros habían pasado por el sistema desde su puesta en marcha y que se habían detectado aproximadamente 1,000 personas que suponían un riesgo para la seguridad.
A pesar de esas ventajas en materia de seguridad, la industria de la aviación afirma que el sistema necesita una mayor flexibilidad hasta que se solucionen los problemas técnicos.












