El Ayuntamiento de Orihuela participa en un nuevo proyecto para monitorizar el subsuelo bajo el centro histórico de la ciudad, en una medida preventiva destinada a proteger tanto los edificios patrimoniales como las propiedades privadas de posibles movimientos del terreno.
La iniciativa la lleva a cabo la Consejería de Patrimonio Histórico, liderada por el concejal Matías Ruiz, en colaboración con la Consejería de Proyectos y Obras de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).
El proyecto contempla la instalación de extensómetros y piezómetros en diversos puntos del centro histórico y sus alrededores. Estos instrumentos se utilizan para el monitoreo geotécnico y estructural. Los extensómetros miden la deformación, el desplazamiento o el estiramiento del suelo, la roca y las estructuras, mientras que los piezómetros registran la presión del agua subterránea y las variaciones del nivel freático.
El objetivo es obtener datos precisos sobre el comportamiento del terreno, especialmente durante los periodos de sequía. En caso necesario, el Servicio de Salud Pública (SSP) puede autorizar la extracción de agua de los pozos de reserva. Dichas extracciones pueden reducir el nivel freático, lo que podría provocar asentamientos del terreno al secarse las bolsas de agua subterránea. Esto puede suponer un riesgo para los edificios históricos y otras propiedades de la zona urbana.
El proyecto incluye una red de puntos de control, distribuidos estratégicamente mediante perforaciones en el subsuelo. Algunos dispositivos se ubicarán dentro del área urbana, mientras que otros se colocarán cerca de los puntos de extracción de agua. Los instalados en el centro histórico se utilizarán para detectar posibles movimientos del terreno y monitorear cualquier impacto en los edificios.
Este trabajo se considera de particular importancia debido a las características geológicas de Orihuela. Gran parte del centro histórico se asienta sobre sedimentos aluviales y coluviales del Plioceno-Cuaternario, materiales considerados menos vulnerables a la sedimentación. Sin embargo, las zonas más modernas de la ciudad se ubican sobre la llanura aluvial, donde gruesas capas de sedimentos arenosos y limosos pueden consolidarse al disminuir la presión del agua subterránea. Por lo tanto, estas áreas podrían verse más afectadas por un descenso del nivel freático.
Orihuela ya había registrado problemas de asentamiento relacionados con cambios en el nivel freático tras las obras de canalización del río Segura. Estos efectos se han observado especialmente en edificios históricos con cimientos poco profundos, como inmuebles en la Plaza Nueva y la Calle San Agustín.
Para garantizar mediciones precisas, los extensómetros utilizarán bases de referencia topográficas instaladas en zonas estables, cerca de la ladera de la sierra y sobre afloramientos rocosos no afectados por movimientos del terreno. Los puntos de control estarán protegidos a nivel de superficie por placas metálicas circulares de aproximadamente 15 centímetros de diámetro, lo que permitirá realizar mediciones periódicas fiables.
Desde la perspectiva del patrimonio, se prevé que la intervención tenga un impacto mínimo en el subsuelo. Las ubicaciones han sido seleccionadas por la arqueóloga municipal Silvia Yus, del Servicio de Patrimonio Histórico. Asimismo, se realizará un seguimiento arqueológico durante toda la duración de las obras como medida de precaución.
Se espera que las perforaciones y los estudios estratigráficos proporcionen información científica valiosa sobre la composición y la evolución histórica del subsuelo de Orihuela. Los datos podrían ayudar a determinar la profundidad de los sedimentos en diferentes áreas, identificar depósitos aluviales y coluviales, localizar posibles restos estructurales o niveles construidos, establecer la profundidad de los sedimentos alterados por la actividad humana, recuperar material arqueológico que permita datar diferentes capas, identificar el lecho rocoso y determinar el nivel exacto del nivel freático.
Ruiz afirmó que el proyecto representaba “una herramienta importante para proteger nuestro patrimonio histórico mediante la prevención”.
“Gracias a la información proporcionada por los extensómetros y piezómetros, podremos comprender mejor el comportamiento del subsuelo, anticipar posibles efectos y tomar decisiones informadas para preservar nuestros edificios históricos y el patrimonio de todos los oriolanos”, afirmó.
Añadió que el proyecto también tenía un importante valor científico y arqueológico, ya que el seguimiento de las obras ampliaría el conocimiento sobre la evolución del subsuelo de Orihuela y proporcionaría datos importantes sobre la geología y la ocupación histórica de la ciudad.
“Esta es una iniciativa que combina investigación, conservación y protección preventiva del patrimonio cultural, que son objetivos prioritarios para este departamento”, dijo Ruiz.
El concejal concluyó que la cooperación entre las administraciones públicas demostraba que la protección del patrimonio también depende de comprender el territorio y planificar con antelación.
“Cuanta más información tengamos sobre el comportamiento del subsuelo, mejores decisiones podremos tomar para garantizar la conservación de uno de los centros históricos más importantes de la Comunidad Valenciana”, afirmó.












