Inicio Medio Ambiente Playas Orihuela Costa, un supuesto paraíso, se ve afectada por basura, maleza y una mala planificación.

Orihuela Costa, un supuesto paraíso, se ve afectada por basura, maleza y una mala planificación.

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Ante la previsión de que la población costera aumente a más de 100,000 personas en las próximas semanas, se acumulan las quejas sobre la limpieza de las calles, la recogida de residuos, el mantenimiento de las playas, la accesibilidad, el estado de las carreteras y las obras inconclusas.
Ante la previsión de que la población costera aumente a más de 100,000 personas en las próximas semanas, se acumulan las quejas sobre la limpieza de las calles, la recogida de residuos, el mantenimiento de las playas, la accesibilidad, el estado de las carreteras y las obras inconclusas.

El verano llega en la misma fecha todos los años, pero una vez más las autoridades locales se han visto desprevenidas ante la presión estacional que recaerá sobre los servicios básicos.

Ante la previsión de que la población costera supere las 100 000 personas en las próximas semanas, aumentan las quejas sobre la limpieza de las calles, la recogida de basuras, el mantenimiento de las playas, la accesibilidad, el estado de las carreteras y las obras inconclusas. Los críticos argumentan que, tras más de tres años en el cargo, el gobierno municipal de PP-Vox ha tenido tiempo suficiente para planificar la afluencia anual de residentes y turistas.

Orihuela Costa sigue siendo uno de los mayores atractivos del municipio, con un clima envidiable y una de las costas más hermosas de la provincia. Sin embargo, los vecinos afirman que esta imagen se ve perjudicada por el mal mantenimiento y la falta de una planificación eficaz.

Una de las principales preocupaciones es el estado de las zonas verdes y los parques infantiles. Se dice que la empresa municipal ILDO, responsable del mantenimiento, tiene cada vez más dificultades para atender las necesidades de la costa. Los vecinos señalan, en particular, las palmeras sin podar, con ramas secas y frutos caídos esparcidos por las aceras y las calles.

La limpieza de las calles es otra queja recurrente. Las calles y aceras locales siguen sucias, y los residentes afirman que aún no existe un programa de barrido bien organizado ni suficiente personal, vehículos y sopladores de hojas para mantener la zona en un estado aceptable durante los meses de mayor afluencia.

La recogida de residuos también está bajo escrutinio. Si bien el año pasado se incorporaron nuevos camiones de basura al servicio, los residentes esperan ver si lograrán evitar el caos veraniego de años anteriores, cuando los retrasos dejaban las calles repletas de basura desbordada. El problema se agrava por los contenedores viejos y dañados. Alrededor de un tercio de los 1,595 contenedores de la costa se reemplazaron el año pasado, pero aproximadamente 1,000 siguen en mal estado, sin un calendario claro para su renovación.

Las malas hierbas y la vegetación descontrolada también son motivo de preocupación. En algunas zonas muy visibles, la maleza ha alcanzado casi un metro de altura, ofreciendo una imagen que los residentes describen como descuidada e inaceptable tanto para los habitantes como para los visitantes. A pesar de las reiteradas quejas, ningún departamento municipal parece haberse responsabilizado de controlar el problema.

La recogida de restos de poda y objetos voluminosos sigue siendo deficiente. Si bien algunos residentes actúan de forma irresponsable arrojando la basura incorrectamente, los críticos señalan que la falta de vigilancia policial, la ausencia de un ecoparque permanente y la insuficiencia de camiones y personal contribuyen al problema.

El estado de las carreteras sigue siendo otro problema importante. Muchas calles continúan presentando superficies en mal estado, baches y señalización horizontal y vertical deficiente. Los residentes argumentan que se necesita una renovación completa, pero dudan de que la empresa municipal Ecoplan cuente con los recursos necesarios para llevarla a cabo de manera efectiva.

Las playas, ya de por sí concurridas, también se ven afectadas. En algunas zonas, aún no se han retirado las algas porque la licitación para su recogida se abrió con retraso y todavía no se ha adjudicado. El mantenimiento de los muros bajos, los pediluvios, los mástiles y los paseos marítimos también se considera deficiente, a pesar de la asignación de 1 millón de euros aprobada en el presupuesto de 2024.

La accesibilidad sigue siendo especialmente problemática en Barranco Rubio, en Dehesa de Campoamor, y en Punta Prima, donde los telesillas están fuera de servicio. Según se informa, el telesilla de Barranco Rubio lleva tres años cerrado, y la asignación presupuestaria de 250,000 € aprobada hace dos años para la instalación de tres nuevos telesillas aún no se ha ejecutado. El servicio de transporte a la playa de Barranco Rubio también está retrasado y no se prevé que comience hasta las últimas semanas de julio.

Mientras tanto, las obras en la Avenida del Cabo en Cabo Roig, que comenzaron en marzo, siguen sin terminar, y los recientes trabajos de repavimentación y señalización vial están causando una importante congestión vehicular. La renovación del tramo expropiado del paseo marítimo, realizada el verano pasado, tampoco se ha completado; solo se ha instalado parte de la iluminación y aún están pendientes las mejoras de accesibilidad.

Los residentes reconocen que la administración actual ha puesto en marcha iniciativas importantes y que muchos concejales son accesibles. Sin embargo, sostienen que persisten problemas fundamentales: calles limpias, control de malezas, carreteras seguras, parques bien mantenidos, playas accesibles, infraestructura en funcionamiento, contenedores modernos y una planta de reciclaje permanente.

Con más de 100 millones de euros supuestamente gestionados por fondos municipales, los críticos afirman que el problema no radica en el dinero, sino en la planificación, los recursos y la gestión. Para muchos en Orihuela Costa, la frustración es simple: viven en un paraíso costero, pero uno que se está dejando descuidar cada vez más justo cuando debería estar en su mejor momento.