Otra semana extraordinaria en la política de Orihuela: ¿Cuánto daño más puede soportar la reputación del municipio?
Si alguien quería hacerse una idea del estado de la política en Orihuela, solo tenía que mirar los titulares de la semana pasada.
Una historia tras otra ha pintado un panorama que ningún municipio debería querer asociar jamás con su nombre.
Primero llegó la sorprendente revelación de que los residentes de Lomas de Cabo Roig sentían que no tenían más remedio que comprar sus propios contenedores de basura porque el Ayuntamiento no se los proporcionaba. Piénsenlo un momento. Los residentes pagan sus impuestos y luego vuelven a pagar por uno de los servicios municipales más básicos, mientras que, según informes, el Ayuntamiento tiene alrededor de 100 millones de euros en sus cuentas bancarias.
Luego concluyó el prolongado juicio penal contra el alcalde Pepe Vegara. Se escucharon las pruebas, se presentaron los argumentos y ahora el caso está completamente en manos de los tribunales. Como siempre, la presunción de inocencia se mantiene hasta que se dicte sentencia, y cualquier decisión que tomen los jueces debe ser respetada.
Pero la percepción importa.
Cuando tu alcalde está siendo juzgado, ya sea que finalmente sea declarado culpable o absuelto, se convierte en otro titular que persigue al municipio dondequiera que aparezca su nombre.
Ahora, antes incluso de que ese capítulo se haya cerrado, llega otro titular perjudicial con la condena de la ex concejala Martina Scheurer a tres años de prisión.
Que la gente apoye al PP, al PSOE, a Vox, a Ciudadanos o a cualquier otro partido es casi irrelevante.
Los residentes simplemente ven otro escándalo político asociado al nombre de Orihuela.
Y cada vez que sucede, la confianza pública cae un escalón más.
Esto no es solo una cuestión de política.
Afecta al turismo.
Afecta a la inversión.
Afecta a las empresas a la hora de decidir dónde ubicarse.
Afecta a los compradores de propiedades.
Afecta a todos los concejales honestos y a todos los empleados municipales que trabajan arduamente, cuyas reputaciones se ven injustamente asociadas con una controversia interminable.
Mientras tanto, quienes vivimos en la costa seguimos haciéndonos exactamente las mismas preguntas que llevamos años haciéndonos.
¿Por qué se están deteriorando las carreteras?
¿Por qué crecen malas hierbas por todas partes?
¿Por qué los residentes compran sus propios contenedores de basura?
¿Por qué se están desmoronando las aceras?
¿Por qué los servicios siguen deteriorándose mientras los impuestos siguen subiendo?
El eslogan "Paga más, recibe menos" no se creó porque sonara pegadizo.
Se creó porque miles de residentes creen cada vez más que refleja su experiencia cotidiana.
Ahora miremos hacia 2027.
Si tuviera que apostar, seguiría esperando que el PP se convirtiera en el partido más grande. Independientemente de si se está de acuerdo o no con esta predicción, la historia electoral reciente sugiere que sigue siendo una posibilidad real.
Pero a menos que logren una mayoría absoluta, probablemente será necesaria otra coalición.
Eso plantea la verdadera cuestión política.
¿Quién estará dispuesto a gobernar con ellos?
¿Volverá Vox a ser su socio de coalición?
¿Decidirá algún otro partido que compartir el poder merece el riesgo político que conlleva?
¿Podría Ciudadanos, a pesar de haber tenido la oportunidad en dos ocasiones en experiencias de coalición anteriores, volver de alguna manera a la mesa de negociaciones?
La política suele generar alianzas extrañas, pero la historia también nos enseña que las coaliciones inestables rara vez se estabilizan simplemente porque la gente lo desee.
Desde fuera, algunas asociaciones anteriores parecían incómodas casi desde el primer día.
La luna de miel apenas había comenzado cuando empezaron las discusiones.
Después de eso, todo pareció acelerar cuesta abajo, como un trineo que desciende a toda velocidad por una montaña nevada sin que nadie lo conduzca.
El debate sobre la independencia
Un tema que está acaparando cada vez más atención es la campaña por la independencia de Orihuela Costa.
Muchos residentes, con toda razón, dicen: "Voten por PIOC y lograremos la independencia". Tras años de frustración, infraestructuras descuidadas y servicios en declive, es fácil comprender por qué ese mensaje resuena en tanta gente.
Sin embargo, los residentes también merecen comprender la magnitud del desafío.
En las elecciones municipales de 2023, PIOC recibió 1,382 votos en todo el municipio de Orihuela.
Algunos simpatizantes hablan ahora de alcanzar los 14,000 votos en 2027.
Eso requeriría un aumento de 12,618 votos, un incremento de aproximadamente el 913%, lo que significa que el partido necesitaría obtener más de diez veces el número de votos que recibió tan solo cuatro años antes.
No es imposible, pero supone un reto político monumental.
También es importante recordar que las elecciones municipales se deciden en todo el municipio de Orihuela, no solo en Orihuela Costa. Si bien la costa sigue siendo la base de apoyo natural del PIOC, alcanzar ese nivel de éxito electoral requeriría casi con toda seguridad obtener miles de votos también de otras zonas del municipio.
Esto no pretende desanimar a nadie.
La democracia se basa en la ambición, la determinación y en convencer a la gente para que apoye tus ideas.
Pero existe una diferencia entre ambición y expectativa, y los residentes merecen tanto realismo como esperanza.
Independientemente del partido al que decidan apoyar, el futuro de Orihuela Costa solo se definirá si la gente se inscribe para votar, participa en el proceso democrático y convence a otros para que hagan lo mismo.
Los verdaderos ganadores nunca deberían ser los políticos.
Ellos deberían ser los residentes.
La gente que simplemente quiere calles limpias, servicios fiables, carreteras seguras, infraestructuras que funcionen y una administración en la que puedan confiar.
Para cuando los votantes entren en los colegios electorales en 2027, no solo votarán por promesas de campaña.
Votarán en función de los años de desempeño.
En el momento de la entrega.
Sobre la rendición de cuentas.
Sobre la competencia.
Y quizás, sobre todo, en la confianza.
Porque la confianza, una vez perdida, es lo más difícil de recuperar en política.
Por el bien de todos los que consideran a este municipio su hogar, espero que el próximo capítulo de la historia de Orihuela se escriba a través de una mejor gobernanza, mayor transparencia y resultados reales, y no a través de más tribunales, más escándalos y más titulares que dañen la reputación de un municipio que merece mucho más.
PAGA MÁS. RECIBE MENOS. — El gran éxito de Orihuela.
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