
Tras las conversaciones celebradas en Madrid, el Reino Unido y España se han comprometido a reforzar la cooperación en materia de cambio climático, energías limpias y la transición hacia fuentes de energía renovables.
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, el 29 de julio, poco después del nombramiento de Miliband.
En un contexto de temperaturas récord e incendios forestales devastadores en toda Europa, los ministros describieron el cambio climático como una emergencia de seguridad nacional que amenaza la salud pública, la estabilidad económica, la seguridad energética y el modo de vida de las personas.
Coincidieron en que abordar la crisis climática debe seguir siendo una prioridad internacional urgente, argumentando que la acción climática es esencial para proteger tanto a las generaciones presentes como a las futuras.
Los dos países se comprometieron a liderar la transición ecológica mediante la ampliación de la cooperación en materia de energías limpias, la mejora de la resiliencia ambiental y la promoción de la descarbonización. Afirmaron que estos objetivos están estrechamente vinculados a la seguridad nacional, la prosperidad y la competitividad europea.
Ambos ministros reafirmaron su apoyo al Acuerdo de París y a los esfuerzos por limitar el aumento de las temperaturas globales a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales. Asimismo, destacaron la importancia de la evidencia científica y la labor del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.
La declaración conjunta pidió una reducción significativa de la dependencia mundial de los combustibles fósiles y una mayor ayuda para los países en desarrollo, que a menudo sufren los efectos más graves del cambio climático a pesar de contribuir relativamente poco al problema.
Gran Bretaña y España también destacaron la necesidad de movilizar financiación sostenible a gran escala. Pidieron marcos de inversión que fomenten la innovación y la competitividad verdes, junto con una mayor participación de las instituciones financieras internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo.












