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DECIR LAS COSAS COMO SON – Primera parte

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Para Orihuela Costa, el argumento a favor de una mayor autonomía se basa en la geografía, el crecimiento demográfico y la creencia persistente de que los servicios recibidos no reflejan los impuestos generados.
Para Orihuela Costa, el argumento a favor de una mayor autonomía se basa en la geografía, el crecimiento demográfico y la creencia persistente de que los servicios recibidos no reflejan los impuestos generados.

Pilar demostró que la independencia es posible, pero Orihuela Costa debe prepararse para una larga lucha.

Mientras la vecina Pilar de la Horadada celebra cuarenta años como municipio independiente, los residentes de Orihuela Costa inevitablemente miran al otro lado de la frontera municipal con una mezcla de admiración, inspiración y frustración.

Pilar se separó formalmente de Orihuela el 30 de julio de 1986, tras años de negociaciones y una intensa campaña local. Su aniversario demuestra que la independencia municipal es posible, pero también que nunca se logra simplemente firmando una petición o haciendo una declaración. 

Para Orihuela Costa, el argumento a favor de una mayor autonomía se basa en la geografía, el crecimiento demográfico y la creencia persistente de que los servicios recibidos no reflejan los impuestos generados.

La costa se encuentra a más de treinta kilómetros de la ciudad de Orihuela. Se ha convertido en una comunidad grande, diversa y cada vez más permanente, con una población costera oficialmente registrada que alcanzará casi los 28,000 habitantes a finales de 2024. Sin embargo, los residentes siguen denunciando un mantenimiento deficiente, carreteras y aceras deterioradas, una recogida de basura irregular, zonas verdes descuidadas e infraestructuras que no han seguido el ritmo del desarrollo. 

Esto crea una contradicción fundamental.

Orihuela Costa es considerada un componente económico esencial del municipio, sobre todo a través de los impuestos sobre la propiedad, el turismo y la actividad comercial. Sin embargo, muchos residentes creen que sigue estando política y administrativamente marginada en lo que respecta a la distribución de los servicios públicos y las inversiones.

Por eso, la independencia ha pasado de ser un tema marginal a un objetivo político serio para algunos residentes.

PIOC ha comenzado a promover un proceso formal de segregación y hace campaña abiertamente por un municipio costero independiente. Sin embargo, el entusiasmo por sí solo no bastará para lograrlo. La independencia requiere una argumentación jurídica sólida, una planificación financiera creíble, una definición territorial definida, capacidad administrativa y un apoyo democrático sostenido. 

El mayor obstáculo quizás no sea el Ayuntamiento de Orihuela.

Puede que sea la propia costa.

Demasiados residentes permanecen fuera del padrón. Demasiadas personas con derecho a voto no completan el trámite necesario para inscribirse en el censo electoral. Otros se quejan airadamente del abandono, pero nunca votan.

Un movimiento no puede reclamar un mandato democrático abrumador a menos que ese apoyo se demuestre mediante el registro oficial, la participación electoral y una organización sostenida.

El carácter internacional de Orihuela Costa genera dificultades adicionales. Sus residentes provienen de diversos países, hablan distintos idiomas y tienen diferentes derechos electorales. Los requisitos de inscripción pueden resultar confusos, los plazos se pasan por alto con facilidad y la información política no siempre se comunica de forma eficaz.

Esto puede generar infrarregistro y baja participación, pero las acusaciones de que las autoridades manipulan deliberadamente el padrón requerirían pruebas contundentes. El argumento más sólido es que la complejidad administrativa, la accesibilidad limitada y la comunicación insuficiente pueden desalentar la participación, ya sea por intención o por negligencia.

La experiencia de Pilar sirve de inspiración, pero no debe idealizarse.

La independencia no se logró con una sola reunión, una sola petición ni una sola elección. Requirió perseverancia, unidad cívica y una comunidad dispuesta a seguir adelante a pesar de las demoras y las decepciones.

Orihuela Costa debe esperar lo mismo, una larga batalla. 

Orihuela tiene un claro interés financiero y político en preservar el municipio actual. Ningún gobierno cederá voluntariamente territorio, población, ingresos fiscales y actividad económica sin resistencia.

Por lo tanto, cualquier campaña independentista debe ser más fuerte que sus eslóganes.

Necesita candidatos cualificados.

Se necesita asesoramiento legal.

Necesita proyecciones financieras transparentes.

Necesita apoyo más allá de las redes sociales.

Ante todo, necesita votos: miles de ellos, demostrados repetidamente en las urnas.

El camino que tenemos por delante será largo. Habrá obstáculos administrativos, resistencia política, desacuerdos internos e inevitables intentos de desacreditar el movimiento.

Pero la alternativa es igualmente clara: permanecer dentro de un sistema que muchos residentes creen que no ha proporcionado una representación justa, una inversión adecuada ni servicios proporcionales a los impuestos que pagan.

Pilar de la Horadada demostró que la separación de Orihuela puede ocurrir.

Pero también demostró otra cosa:

La independencia no la otorgan quienes detentan el poder. Se construye con paciencia, dentro de los límites legales y democráticos, por una comunidad lo suficientemente unida como para exigirla y lo suficientemente decidida como para no rendirse jamás.