La Oficina de Auditoría de la Comunidad Valenciana ha detectado graves deficiencias en la contabilidad, las operaciones de tesorería y los procedimientos de contratación pública del Ayuntamiento de Orihuela tras un examen de sus finanzas de 2024.
La Sindicatura de Comptes advirtió que unos controles financieros deficientes podrían afectar la exactitud y la fiabilidad de las transacciones municipales. Su informe destaca discrepancias sin resolver de años anteriores, saldos de caja inexplicables, anticipos de efectivo no justificados y la posible existencia de dinero que no fue registrado ni debidamente controlado.
Los auditores calificaron de "alto" el riesgo relacionado con la custodia e integridad de los fondos públicos. Descubrieron que el efectivo recaudado en algunos puntos de pago municipales podría no haber sido registrado en las cuentas. Según se informa, al menos hasta marzo, el ayuntamiento no supervisaba adecuadamente estas operaciones.
Se desconoce el monto total recaudado mediante pagos en efectivo o con tarjeta para el pago de tasas municipales y servicios públicos. El informe tampoco halló pruebas de que el ayuntamiento hubiera establecido procedimientos adecuados para supervisar estos ingresos.
Los auditores no pudieron determinar el origen ni el desglose de los 2.33 millones de euros registrados como "pagos pendientes de aplicación".
También se plantearon serias preocupaciones sobre la contratación pública. En los contratos adjudicados mediante procedimientos abiertos, el ayuntamiento no siempre justificó suficientemente sus criterios de selección ni las condiciones especiales de ejecución. Asimismo, las fórmulas utilizadas para evaluar las ofertas no se explicaron adecuadamente.
El informe identificó indicios de que numerosos contratos podrían haberse dividido indebidamente en acuerdos más pequeños. Los auditores señalaron que estos servicios deberían haberse combinado y adjudicado mediante procedimientos estándar abiertos, restringidos o negociados.
Se prestó especial atención a un contrato que abarcaba al personal deportivo, asistentes y trabajadores de mantenimiento de las instalaciones deportivas municipales. Se tramitó como un contrato de emergencia, aunque los auditores concluyeron que no se habían cumplido las condiciones legales necesarias para justificar un procedimiento de emergencia.
El controvertido contrato, valorado en 14.1 millones de euros a lo largo de tres años, entró en vigor en noviembre de 2025 y representa uno de los mayores compromisos de gasto del ayuntamiento durante la presente legislatura.
Con frecuencia, las facturas carecían de la descripción requerida o del desglose detallado de los servicios prestados. Asimismo, se instó al ayuntamiento a aprobar las facturas con mayor rapidez, dado que el plazo medio de pago superaba el límite legal.
La auditoría constató que los presupuestos municipales para 2024 y 2025 fueron aprobados fuera del plazo legal. Durante 2024, las modificaciones presupuestarias, por un total de 60.81 millones de euros, incrementaron el presupuesto original de 140.53 millones de euros en aproximadamente un 43 %. Esto incluyó 46.28 millones de euros procedentes de las reservas del tesoro.
Sin embargo, en algunas áreas, los niveles de gasto fueron extremadamente bajos. Solo se implementó el 0.7 % de las asignaciones de crédito extraordinario y el 9.1 % de los créditos suplementarios. Los auditores recomendaron mejorar la planificación presupuestaria para que las previsiones de gasto reflejen con mayor precisión los proyectos que pueden completarse de manera realista.
El presupuesto de 2024 incumplió los objetivos de gasto y estabilidad, pero el consejo no aprobó el plan de recuperación económica y financiera legalmente exigido. Sin embargo, el presupuesto de 2025 sí cumplió con los límites de estabilidad, gasto y deuda.
Los interventores financieros municipales emitieron 73 objeciones formales que paralizaron temporalmente los expedientes durante 2024. Todas fueron posteriormente levantadas mediante resoluciones de los alcaldes. El informe señala que la mayoría involucraban contratos celebrados fuera de los procedimientos legales establecidos.
El puesto de Intervención sufrió inestabilidad. Durante 2024, el funcionario titular ocupó el cargo solo seis semanas. Posteriormente, otro funcionario con cualificación nacional y tres empleados municipales interinos cubrieron el puesto temporalmente. El interventor titular no regresó hasta marzo de 2026, tras varios nombramientos interinos.
La supervisión interna se vio aún más debilitada por los frecuentes nombramientos temporales, la escasez de personal y la insuficiente separación entre las funciones de contabilidad y auditoría. Las funciones de tesorería también se consideraron ineficaces, ya que no existían planes de flujo de caja ni normas generales que regularan la custodia y la recaudación de los fondos municipales.
El alcalde Pepe Vegara, responsable directo de la cartera de Finanzas y Tesorería, aprobó el 3 de julio un plan de acción que establece medidas destinadas a corregir las deficiencias, los errores y las infracciones legales detectadas por los auditores.












